Agricultura

agricultura-pataz-provincia

El imperio incaico tenía la predilección de edificar sus pueblos en las elevaciones o en las laderas andinas, dejando los llanos para la agricultura, práctica borrada con la llegada de los españoles de costumbres medievales y proclives al fulgor de los metales.

“Patas”, sin acento y con s, significa abismo en sánscrito, y sin z, desnivel en quechua, y sinónimo de asiento en español; como todos los nombres de los lugares, posiblemente deviene de la primera impresión que se tiene al ver los linderos de nuestra provincia, la gran hondura del Marañon, la pata, el abismo, de allí brinca el nombre del distrito que luego tomo la provincia; y como Raymondi también dice de Patáz, que es un lugar en donde los llanos son muy escasos.

La agricultura para prosperar, demanda de grandes extensiones de terreno plano, de allí que Argentina, Brasil y Estados Unidos, lideren en producción de granos en el planeta; y nuestro país, aunque accidentado, durante el incanato fue próspero en agricultura, costumbre que se corrompió a causa de que los europeos peninsulares, nos truncaron hacia las minas y las ciudades, colonizadores de educación contraria a los Quakers de Inglaterra que poblaron los campos de Norteamérica.

Pataz se adorna de terrenos prolíficos, basta con mirar desde la carretera del barrio alto hacia el Este, vemos Centi, Collay, más al Sur, Queros, Suyopampa, por el Norte, Gochirca, el Recreo, Huaylillas, sin contar nuestros distritos; pero el asunto se hace crítico cuando miramos al comercio o cuando escuchamos la letanía de sacar nuestros productos a la costa; porque hay dos debilidades que nos impiden, la primera, es la configuración topográfica de nuestra provincia, como lo venimos diciendo, es muy accidentada, las chacras usualmente se extienden por las laderas lo cual dificulta la introducción de maquinaria, y en segunda instancia, el mercado, es decir, cuanto y qué vamos a vender. Por ejemplo, es dificultoso competir con el precio de la papa huamachuquina, porque Sánchez Carrión produce el tubérculo a gran escala, en tanto que Patáz cultiva modestas toneladas que se distribuyen en el mercado local.

Pero no es imposible competir y convertirnos en productores exitosos, y no lo digo con los ánimos del Dr. García Pérez, el que saca conejos del sombrero para distraer a los peruanos, y pasar los 5 años de gobierno con promesa tras promesa, y como sabe que los únicos que le creen son los más propensos a las emociones fatuas, anda ilusionándoles a los limeños con convertir la Costa Verde en la Copacabana; se ve que el Dr. García Pérez ignora por completo las razones del éxito de Río de Janeiro.

Los productores de Pataz necesitan pautas modernas en materia de comercio y agricultura, y para ello, se hace indispensable conformar una Cámara de Comercio y Agricultura para que organice al sector productivo.

Aunque este espacio, por su naturaleza no me permite extenderme, no podemos dejar de lado un asunto medular: “la unificación de la producción”, es decir, que todos los agricultores siembren un solo producto, porque el mercado nacional o internacional, demanda de toneladas (para eso hay que ponerse acuerdo, de allí la necesidad de la cámara) porque sin cantidad, no se puede competir.

Así mismo, hay que informar al productor que hay empresas privadas que financian toda el proceso productivo, es decir, le dan el dinero y la asistencia técnica desde la siembra hasta la cosecha; pero antes hay que organizarse.

El universo se hizo con medidas por eso es organizado y próspero, decían los griegos antiguos.

Y tú, Pataz, eres una hermosa ñusta escondida entre los azules cerros del norte. Deja tus alhajas al viento y al sol para que el resto de la patria te vea.

Eltayabamba.Com