Carnaval del ayer juntaba a la muchachada de los barrios

Carnaval del ayer juntaba a la muchachada de los barrios

Eltayabamba.- Los carnavales eran sinónimo de “juventud” en Tayabamba de años 70 y 80, porque eran un buen pretexto para aprovechar las vacaciones estudiantiles y fraternizar; hay numerosas anécdotas alrededor de estas fechas del momo.

A diferencia de las múltiples celebraciones del año, los carnavales eran organizados enteramente por los jóvenes, desde los bailes, las unshas y las persecuciones con baldes de agua.

En las inmediaciones de los chorros del Alfonso Ugarte se juntaban varias decenas de muchachos y muchachas, con sus baldes en mano urdiendo estrategias para controlar los chorros.

Hay numerosas anécdotas que rompen carcajadas con solo recordarlas; era una veintena de muchachos que perseguían con baldes a agua a otro grupo similar de muchachas por la calle Enrique Marquina; Liliana Delgado que capitaneaba al grupo esa tarde, no dudo en refugiarlas en su casa, la que tenía dos puertas, la una hacia Marquina y la otra hacia Bolívar, ambas entradas quedaron cercadas por los muchachos cual castillo feudal sitiado.

Un grupo que esperaba ansioso con los baldes llenos de agua en la puerta de Marquina,  escuchó que sonaron las bisagras, y la puerta se abrió de pronto, entonces todos a la vez tiraron los baldazos; pero no era ninguna de las chicas, sino una señora de gruesa contextura que trabajaba para la familia Delgado, la que buscando piedras en la calle y profiriendo ajos y cebollas corrió a los muchachos en varias direcciones, en tanto por su rostro aun correaba el agua.

Evidentemente, los muchachos no tiraron el agua adrede, fue una mera confusión. Estos sucesos y otros sencillos pero interesantes eventos juntaban a los jóvenes de todos los barrios en sus sanas diputas; y además de tirar agua, harina y tizne, también era una ocasión para lanzar sus primeras flechas cupídicas.

Estas mismas escenas de grupos juveniles tirándose agua y bombas se repetía en la calle del Mercado, en el corro del barrio alto, en los Fresnos y en Salaverry; lugares en donde los caños públicos ofrecían agua abundante.

Por: Arnold Melgarejo López
Licenciado en Relaciones Internacionales
Universidad de Panamá

 

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