El reloj del campanario

El reloj del campanario

Tayabamba.- La próxima década, el sonoro reloj del campanario tayabambino cumplirá un siglo marcando las horas en la capital provincial de Pataz.

Esta pieza de colección, es uno de los tres relojes que se distribuyeron durante el gobierno del Presidente Augusto Leguía, para tres ciudades del Perú; entre ellas Tayabamba, con motivo del Centenario de la Independencia del Perú; evento que se celebró en Lima con múltiples ceremonias y la recepción de regalos, entre relojes y monumentos ofrecidos a nuestro país por diversos Estados.

El sonido de las campanas del reloj, para muchos tayabambinos, son como las sonajas para los bebes, puesto que han nacido, crecido y vivido escuchando cada quince minutos, durante toda su vida, percusiones cuasi mantrámicas, agradables al oído y al espíritu.

Entre el 2012 y 2013 el reloj quedó en silencio por el desgaste de ciertas piezas y la falta de mantenimiento, lo que produjo adelantos y atrasos en la marcación de sus minutos; las agujas quedaron en las 4:47 por todo un año.

El 10 de diciembre de 2013, se volvieron a oír los campanazos, y la alegría volvió al corazón de los tayabambinos, como la reconciliación de los enamorados que advierten la profundidad de su amor después de una pelea. Las calles del pueblo dejaron su mudes de las horas y las noches ya tenían melodía.

En numerosas ciudades del mundo, como también las catedrales de Lima y Trujillo sus torres sostienen piezas semejantes al reloj tayabambino, una interesante distinción que debe conservarse dándole el mantenimiento regular al reloj patacino.

Esta hermosa pieza tayabambina mide el tiempo en unidades de segundos, minutos y horas. Los cuartos de horas se caracterizan por un repique tenue; y con mayor sonido las horas.

Desde el siglo pasado los tañidos del reloj han hecho aligerar o mermar la marcha de los pobladores y estudiantes; y hoy, aunque el tiempo se tenga en el pulso o en el celular, los campaneos de la torre siguen vigentes en los horarios, en los oídos y en el corazón de los patacinos.

Por: Arnold Melgarejo López
Licenciado en Relaciones Internacionales
Universidad de Panamá

 

Comentarios

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1 Comentario

  • ADA VIOLETA LOPEZ ARMAS 24 enero, 2017 9:06 am

    EXCELENTE RELATO DE LA HISTORIA DE NUESTRO RELOJ QUE ALGUNOS NO LO SABÍAMOS Y PEOR AUN UNA RELIQUIA DE ESA MAGNITUD SIN MANTENIMIENTO, ES IMPERDONABLE, SIEMPRE ESTARÁ EN MI MENTE ESOS REPIQUES QUE NOS HACÍAN APURAR EL PASO PARA IR A LA ESCUELA

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