El misterio de Huarishtambo

El misterio de Huarishtambo

Eltayabamba.- En la inclinada hondonada sobre el pueblo de Collay se levanta una cadena de edificaciones que irradia una misteriosa atmósfera, como si los antiguos habitantes estuvieran escondidos entre las paredes y pasillos del asentamiento. Alguien le coloco a este lugar, el sugestivo nombre de Huarishtambo.

Lamentablemente no se han realizado investigaciones arqueológicas en el sitio para determinar con exactitud para que sirvieron las edificaciones; aunque sí es claro que los constructores fueron los Chachapoyas, una cultura que floreció durante el ocaso de los Incas y el inicio de la conquista española.

Para poner un poco de luz al pasado de Huarishtambo, es preciso mirarlo como parte del asentamiento global de la cultura registrada en esta parte de la provincia y no en forma aislada; es decir, examinarlo en forma integral; Huarishtambo es apenas una pieza de la cultura levantada sobre el Paguarchuco, a lo largo de la rivera del rio Cajas, hacia el oriente y occidente patacino. ¿Qué propósito tendrían estas edificaciones ubicadas estratégicamente sobre el cerro tutelar de Tayabamba?

Miremos lo que alberga el Paguarchuco, destacan 5 lugares: la ciudadela circular en la cumbre del Cerro; luego, bajando desde este lugar, con dirección al norte, a 200 metros, otros restos aun sepultados y de buen tamaño. Sobre Huanapampa se aprecian pequeñas edificaciones las que según los lugareños abría sido un cementerio antiguo. Y los restos aun en pie en el pueblo de Collay, la iglesia con paredes de piedra, y un desaparecido pero conocido trono al frente del mencionado templo, entre otros.

Observemos algunos elementos que nos ayudaran a conformar una hipótesis:

Primero el nombre, Huarishtambo; una fusión de tres palabras: Huari, sh, tambo.

Huari, significa: “Salvaje, indomable, veloz, incansable, autóctono como la vicuña, protegido de los Dioses”. Así se llamaba a los ciudadanos de la antigua cultura guerrera Huari o Wari conquistada con mucha dificultad por la cultura Inca. La sh, articulado a lugar físico, significa sitio inclinado o declive y también se utilizaba para significar algo numeroso que no se puede contar; y Tambo, lugar habitado, pero sin llegar a ser pueblo.

Se presume que las culturas norteñas como Chachapollas, Quito y otras, admiraban las proezas guerreras de los Huaris, especialmente durante el periodo bélico de resistencia contra los Incas.

La cultura Huari se desarrolló entre el siglo VII hasta el XIII d. C., en tanto que la cultura Chachapoyas floreció en el siglo IX d.C. hasta la llegada de los españoles al Perú; aunque sus inicios se cree que fue en el siglo VIII.

Como señalé en un artículo anterior, los Chachapoyas luego de ser conquistados por los Incas, no se sometieron totalmente al imperio, la muestra son las frecuentes sublevaciones que protagonizaban contra los Incas, al grado que cuando llegaron los españoles al Perú se convirtieron en sus aliados para combatir al ejército Inca.

Bien, durante el periodo de expansión de los incas y la resistencia Huari en el sur, las culturas norteñas sospechaban que una vez conquistados los Huaris, el turno continuaba con ellos; de allí que simpatizaban con las proezas militares de los Huaris cuya fama proclamaba que eran indomables, veloces e incansables; podría decirse que el termino Huari, en aquella época, era semejante a decir “comando” en la actualidad.

Partiendo de esta hipótesis, los Chachapoyas nombraban a sus cuarteles o fuertes con el apelativo de Huari; y de allí que Huarishtambo, no solamente tenga el nombre sino su configuración y arquitectura militar.

Enumeraremos las características arquitectónicas empleadas en la cadena de recámaras de Huarishtambo las que claramente lo divorcian del uso civil y lo muestran como un fuerte defensivo militar.

1.- El tamaño de cada cuarto es de 3 metros de ancho por 4 de largo; la distancia entre uno y otro es de 7 metros; su edificación es lineal como una fila de cañones en dirección al enemigo.

2.- Se encuentra ubicado entre Collay y la cumbe del Paguarchuco, en donde hay restos aun en pie, como la ciudadela circular y otros.

3.- El espesor de sus paredes es de 80 centímetros en material de piedra y arcilla, y su altura de 3 metros. ¿Para qué construir un cuarto para uso civil con paredes tan gruesas y de un tamaño tan reducido? Es evidente que allí reposa la arquitectura militar Chachapoyas.

4.- Sus misteriosas puertecillas de 50 cm. x 50 cm. ubicadas en la parte posterior de cada recamara y comunicadas por un pasillo que unifica a todo el cuartel de defensa ¿Para qué dotar de entradas tan diminutas a habitaciones para uso civil? al parecer tendrían como propósito, en caso de ataque enemigo, permitir el ingreso de una sola persona gateando, y por lo tanto fácil de dominar”.

5.- Huarishtambo visto en su conjunto, tiene una forma ovalada aprovechando la hondonada de la ladera, una forma muy utilizada en el campo de batalla para el choque entre dos fuerzas enemigas, utilizado por la mayoría los ejércitos poderosos de la antigüedad.

6.- Una característica muy sutil, su camuflaje; Huarishtambo, se esconde a la vista con un ocultamiento natural y misterioso, y no me refiero a la maleza que lo cubre; personalmente he tomado fotografías durante horas de la mañana y la tarde con cielo plenamente despejado y en diversos ángulos, y en todas las fotografías falta claridad para distinguir los muros de Huarishtambo, ¿para qué camuflar un granero o una cadena de habitaciones domésticas?

Cabe destacar que hay otras importantes particularidades que demuestran que Huarishtambo y la ciudadela redonda ubicada en la cúspide del Paguarchuco están vinculadas y forman parte del gran complejo militar Chachapoyas asentado en nuestro distrito.

Por: Arnold Melgarejo López
Licenciado en Relaciones Internacionales
Universidad de Panamá

 

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