El inagotable chorro Santa Rosa

El inagotable chorro Santa Rosa

Eltayabamba.- Lugares que se conservan en la memoria y por más que los años pasen y la distancia quiera consumirlos permanecen tan nítidos como ayer, es el caso que me trae la memoria el chorro Santa Rosa, ubicado en plena esquina entre las calles Cahuide y Salaverry en la espalda de la Iglesia a una cuadra de la plaza.

Lo conocimos con ese nombre que supongo viene de las décadas de la formación de Tayabamba como Urbe asociado lógicamente a la Santa Limeña o quizás a su utilidad como fuente de vida que permanentemente era visitada por las inquietas avecillas que alguien bautizó con el nombre de santarositas que moraban en los alrededores del chorro entre la alameda y las paredes de la vieja iglesia donde solían hacer sus nidos.

Pero que tiene de particular este especial rinconcito en el cual brota el agua cristalina y pura inagotable que sirvió de manantial de vida cuando aún la ciudad no contaba con instalaciones de agua potable (bueno es un decir porque en la actualidad el agua no garantiza ser potable) los pobladores de las calles aledañas en el barrio bajo se convertía en un ir y venir de personas de todas las edades portando los baldes y recipientes llevando el agua para preparar los alimentos, mañana, tarde y noche y siempre inagotable.

En los carnavales, quien no acudió al chorro Santa Rosa a proveerse de agua, formando colas para llenar los globos y chisguetes que luego eran vertidos en el fragor del juego limpio a cuanta chica transitaba presurosa y precavida por las calles empedradas.

Cuantas historias de juventud y vida se guardan en ese maravilloso rinconcito estratégicamente ubicado y cuando hacemos memoria en imágenes lejanas volvemos a refrescar aquellos momentos de alegría y convivencia en el cual llegábamos a llenar nuestros baldes y saciar nuestra sed o simplemente a merodearlo porque tarde o temprano llegaría alguien a quien esperábamos verlo.

Necesitamos crear una conciencia colectiva de conservación de todo aquello que es parte de la historia de los pueblos, de hecho, que el modesto chorro Santa Rosa no tiene un nivel arqueológico o un diseño arquitectónico de una gran obra de arte o un monumento, pero tiene en su sencillez rustica el pergamino de continuar siendo fuente de vida y de recuerdos imperecederos.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

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