Jhon Gavilan: “Tenemos el gobierno que merecemos: Una cruda realidad”

Jhon Gavilan: “Tenemos el gobierno que merecemos: Una cruda realidad”

Eltayabamba.- Estamos a pocos días de las elecciones municipales y regionales, y nuevamente surge en nosotros la pregunta (que nos hacemos cada cuatro años) ¿Por quién debería votar? Interrogante tratada con indiferencia y poco tino por numerosos ciudadanos, quienes influidos por las pésimas gestiones precedentes ya no realizan un voto consciente e informado.

Pues, con justa razón la ciudadanía vive una incertidumbre al decidir por quién votará, no es novedad que la corrupción está enquistada desde muchos años atrás en las gestiones de gobierno. Asimismo, los viejos prejuicios muchas veces nos llevan a tomar decisiones erradas al momento de emitir nuestro voto, que a largo plazo nos terminan costando caro.

Es común quejarse por las malas autoridades que tenemos; sin embargo no somos capaces de realizar una autocrítica a nuestras acciones. Los gobernantes elegidos no llegan al poder por mera casualidad, alguien tuvo que elegirlos. “Cada nación tiene el gobierno que se merece”, cuanta verdad expresada en esta frase del siglo XV por Joseph de Maistre. Por ende, los gobernantes son el reflejo de la sociedad en la que vivimos. Muchos se quejan de la corrupción de nuestras autoridades, pero son los primeros en promoverla pagando coimas a los inspectores de tránsito; quieren una educación de calidad, no obstante faltan a clases y dan “regalitos” al profesor; quieren servicios de calidad y no pagan sus impuestos. No estamos siendo consecuentes con nuestras palabras. De ahí que un pueblo corrupto no puede tener un gobierno honrado.

A diario escucho comentarios sobre las preferencias electorales, lejos de tener argumentos sólidos para justificar su elección, estos me causan indignación: “Es un buen candidato, pero no va primero”; “Es muy joven, no tiene experiencia”; “Te regala un montón, es un buen candidato”; “Es mi amigo, votaré por él”; “Te ofrece más, merece ganar” son solo algunos comentarios de una lista sin fin.

En fin, si queremos un mejor gobierno dejemos de lado este tipo de prejuicios y emitamos un voto consciente e informado. Un buen candidato no es el que te regala una caja de cervezas; tampoco el que te ofrece el oro y el moro; ni el que habiendo estado en una gestión anterior como alcalde o regidor no cumplió con su promesa a la población (con mayor razón si el tiempo fue demasiado); el que va primero en las encuestas no necesariamente tienes las mejores propuestas; así como a mayor edad no implica necesariamente mayor capacidad y compromiso para con el pueblo. Dejemos de lado la amistad, los compadrazgos; votemos con la razón y no con el corazón.

Hay que leer la hoja de vida y cuestionar el plan de trabajo de cada uno de los candidatos; recordemos que todos saben “el que hacer”, pero muy pocos “el cómo hacerlo”. Nadie puede ignorar que la gran mayoría de candidatos solo persiguen sus intereses particulares sacrificando el interés público. Por esta razón, está de más decir que si votas atendiendo a los prejuicios mencionados líneas arriba, no te corresponde lamentarte más tarde por una gestión corrupta cuando tú eres uno de sus promotores.

Por: Jhon Gavilan Chihuala
Estudiante de Derecho Universidad Nacional
Mayor de San Marcos

 

 

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