Jhoon Gavilán Chihuala: La educación peruana en crisis

Jhoon Gavilán Chihuala: La educación peruana en crisis

Eltayabamba.- En los últimos años el gobierno peruano ha dejado de lado entre sus prioridades a la educación, temas como el crecimiento económico han sido más importantes siendo esta (la educación) una necesidad vigente y que reclama ser atendida urgentemente. Se sabe que la educación es el motor para el desarrollo de una nación, Singapur y China, son claros ejemplos que lograron dicho desarrollo gracias a su aparato educativo, como consecuencia; hay que invertir en educación, hay que educar para crecer y echar al olvido la vieja frase que se impone actualmente “Hay que crecer para educar”. Es tarea de todos vestir una sola camiseta por la educación eliminando actitudes negativas politiqueras que solo obstaculizan el trabajo y el avance en políticas educativas.

Las estadísticas en materia educativa no son para nada alentadoras, todo lo contrario; se refleja un déficit en calidad y mejora. Prueba de ello es la  última evaluación censal de estudiantes (ECE) realizada por el ministerio de educación en el 2015 que muestra una enorme desigualdad en aprendizaje por regiones. No es posible que un estudiante de segundo grado de primaria de la región de Moquegua obtenga el triple del puntaje de un estudiante de Loreto, así se pone de manifiesto que la educación está centralizada en unas cuantas regiones especialmente las costeñas.

Cada vez son más los casos de deserción escolar, las cifras del INEI (14%) respaldan esta afirmación y ubican al Perú liderando en la región sudamericana como el país con mayor deserción escolar de adolescentes por embarazos según el centro de promoción y defensa de los derechos sexuales y reproductivos (Promsex) factores como los embarazos adolescentes, consumo de drogas y falta de recursos económicos influyen en la decisión de abandonar el colegio.

La carrera de educación no es valorada lo suficientemente en el mercado laboral como para formar profesores con vocación de servicio y estos asuman la labor de capacitarse continuamente. Pues la labor del docente no es solo la de impartir conocimientos sino de formar humanísticamente al alumno, la educación debe de ser integral. El docente ha de ser especialista en su materia y enseñar en la misma, regiones de la sierra como Ayacucho y Huancavelica son ejemplos paradójicos donde se observa que un profesor de especialización primaria enseña matemática en el nivel secundario también se observa en los pueblos más alejados la presencia de escuelas multigrado.

La infraestructura educativa ha tenido mejoras pero no lo suficiente, aún existen colegios colapsados y en condiciones de riesgo para los estudiantes se tiene inmobiliario destruido, pésima planificación de construcción, servicios higiénicos inapropiados, ausencia de bibliotecas y carencia de laboratorios (herramientas indispensables para un estudiante).

La educación pública en el Perú específicamente el nivel secundario, cuenta con una malla o programación curricular desfasada que no es productiva y que no sirve de base para un estudiante que desea postular a una universidad nacional con prestigio; es así que el alumno al no encontrar un soporte en la educación pública se ampara en la educación privada que se afirma bajo una malla curricular mucho más acorde a las exigencias de una universidad nacional con prestigio. De esto se deduce que la educación privada es mejor que la pública y la supera enormemente en muchos aspectos. Se ha originado una brecha entre la educación privada y la pública.

La educación superior se ha convertido en un productivo negocio, es decir, “en cada esquina hay una universidad” sea pequeña o grande la mayoría está con la mentalidad de lucrar, salvo pequeñas excepciones que imparten conocimientos sólidos y forman profesionales eficientes y útiles para la sociedad. Se otorgan títulos a diario en las universidades formando profesionales mediocres y carentes de amor a su carrera. La eficiencia del negocio de las universidades privadas es tan grande que las sedes aumentan a vuelo de pájaro en las regiones del país y paralelamente la población estudiantil. La universidad pública se ve desplazada por la privada por carecer de tecnología de punta e infraestructura bien implementada.

La producción científica de las universidades del Perú es mísera a comparación  de otras universidades de la región como la Universidad de Sao Paulo (USP) y la Universidad Nacional Autónoma de México, a la fecha en nuestro país se promueve muy poco la investigación. El gobierno peruano apenas invierte el 0.2 % del PBI en investigación. Solo con investigación se puede avanzar en innovación y tecnología, pero al parecer los gobernantes no se dan cuenta de eso.

La educación merece ser prioridad, en base a todo lo expuesto anteriormente se infiere la grave crisis que atraviesa el Perú en este sector, necesitamos el compromiso serio por parte de este y de los próximos gobiernos en aras de una mejor educación de calidad, el estado no puede seguir haciéndose de la vista gorda y dándole el favor a la educación privada para acumular riqueza. La labor del estado será la de implementar políticas y reformas educativas acorde a las nuevas necesidades de la competitividad. Para concluir la educación en sí no debe ser concebida como un servicio, sino que al igual que la salud y la alimentación es un derecho al alcance de todas las personas sin distinción alguna y no un privilegio como creen algunos.

Por: John Gavilán Chihuala
Ex alumno del Colegio Ángelo Pagani
Estudiante de Derecho
Universidad San Marcos

 

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