Las escoltas y los shows

Las escoltas y los shows

Eltayabamba.- Es generalizado escuchar en nuestro país: “La escolta del colegio tal”, para referirse a los estudiantes que rodean a la bandera escoltándola. Los estudiantes pertenecen al colegio, pero no la escolta.

La escolta no es del colegio, es de la bandera, porque es al símbolo patrio al que se le escolta o se le protege simbólicamente.

En las dos últimas décadas se ha empezado a ver a los estudiantes que escoltan la Bandera en los desfiles, detenerse frente a la tarima central, para hacer algún show, dejando de pie al estudiante que sostienen el Pendón, y ellos girar y ejecutar movimientos vistosos a los ojos que desconocen los básicos ritos cívicos, puesto que estos shows son ajenos al propósito de la escolta, y hasta podrían calificarse como un irrespeto a la Bandera.

Los guardaespaldas o escoltas rodean a los que protegen, sin descuidarles un segundo; porque esa es su labor, escoltar; por lo tanto si se trata de un símbolo patrio, como la Bandera Nacional, tendremos que escoltarlo con mayor celo, simbólicamente.

En las fuerzas armadas peruanas o de cualquier otra nación, se observa un alto respeto a la Bandera Nacional; y cuando se le traslada en un desfile o romería, siguiendo la milenaria tradición del protocolo militar, se le exhibe con una escolta para su simbólica protección, por lo que el show es un invento de mal gusto y hasta un irrespeto al símbolo patrio.

Además, los desfiles estudiantiles, “tipo militar”, ya no se estilan en el resto del mundo, salvo en Bolivia, Perú y Ecuador; en los pasacalles los alumnos marchan a paso de camino, y las escoltas de las banderas están conformadas por estudiantes de diferente tamaño, peso y género; en tanto que en nuestro Perú aún prevalece la anticuada costumbre de colocar a los más altos y de talla semejante; esta “norma” ha caído en desuso en el resto del mundo, por obvias razones; y al contrario, la escolta estudiantil es un variopinto, puesto que el abanderado es el estudiante que ocupa el primer lugar en su colegio, y los que le acompañan, son los que le siguen en puntaje académico, por lo que no puede haber uniformidad en tamaño y otras características físicas externas.

Así mismo en numerosos países está prohibido utilizar al símbolo patrio como icono de publicidad o logotipo empresarial; y los lugares en donde se izan pendones de varias naciones, como en los hoteles, deben tener un permiso especial y deben cumplir con ciertos requisitos, como su arrío a las 6 de la tarde, ciertas medidas y materiales en su confección y en buen estado de preservación.

Ojala que el nacionalismo que evocamos cuando juega la selección de futbol lo vertamos en la renovación tan necesaria para nuestro país y de este modo ir limpiando nuestro aun tercermundismo escondido en muchas costumbres y rincones.

Por: Arnold Melgarejo López
Licenciado en Relaciones Internaciones
Universidad de Panamá

 

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