Avenida Tayabamba

Eltayabamba.- La última semana, por motivos propios del ejercicio laboral, estuve en los límites del distrito de Carabayllo y la Provincia de Huarochirí, en los terrenos de frontera en la falda de un cerro que sirve como vía de tránsito entre estas jurisdicciones.

En la altura de esta zona de frontera a la cabecera de la ciudad, funciona un colegio Privado San Lorenzo, y registra como dirección la Avenida Tayabamba.

La curiosidad me invadió, puesto que el solo hecho de ver en un cartel solitario plantado en la cima del cerro, en cuya vía rustica aun sin asfalto que va de cuesta y se proyecta al otro lado del cerro lo habían denominado Avenida Tayabamba; encontré la posible respuesta; el dirigente y promotor de la Institución Educativa es un Patacino, Alberto Arellano Flores, natural de Patramarca, un empresario que se abrió paso en la modernidad y seguramente como muchos de los que añoramos la tierra que nos amparó la vida, se le ocurrió poner el nombre de Tayabamba para perennizarlo en el tiempo.

Asi, como este paisano, seguramente hay muchos, estando lejos de la tierra que nos une por historia y descendencia, lo evocamos de muchas maneras y el sentimiento de orgullo que cada quien experimenta viendo estas expresiones de amor al terruño, porque es parte de nuestra historia de vida.

Tayabamba, es y será el lugar mágico donde descansa la quietud y la esperanza, el lugar que inspira nostalgia en la distancia y produce alegría en su presencia y que impregna de recuerdos a quienes estamos lejos.

La vieja Tayabamba, está cambiando, conforme los tiempos y su gente van apurando cambios que lo convierten en una ciudad desordenadamente moderna tradicionalmente nostálgica, las calles empedradas han desaparecido al igual que la alameda, el cemento cubre las huellas pasadas, quizás cambie para la comodidad o para el beneficio de muchos que encuentran en la actividad económica el motivo para seguir pernoctando, lo que no debería cambiar nunca la bondad de su gente y la fuente de las tradiciones, porque los Tayabambinos somos mitad huaris y mitad diablos y llevamos en los genes la estirpe de los viejos que se fueron y que a punta de picota dieron forma a la urbe que hoy espera el progreso.

Aquella tarde, al ver en aquel cerro limeño un letrero humilde pero significativo con letras cargadas de distancia la inscripción Avenida Tayabamba, sentí que quizás la casualidad caprichosa me llevó al lugar para compartirlo con todos los Tayabambinos que radican en todos los lugares del mundo y que seguramente evocan la plaza de armas y su Iglesia antigua, la escuelitas 81034 y 80423,  al glorioso Colegio Santo Toribio, lo que en su momento fue el Colegio Santa Teresa y por su puesto el jardín de la infancia, los altos de Añunca y la Caridad , los chorros y el grifo Santa Rosa y porque no la curva del amor o el barrio chino y quien sabe las coplas de la canción amor, amor que te vas, te vas para huallpahuas.

Hasta la próxima.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

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