El Padre Shido

Eltayabamba.- Sebastian Ramis Torrens Tor, hoy Ex Obispo Prelado de Huamachuco, Nació el 10 de junio de 1943 en LLubí- Mallorca (Baleares) – España, fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1969 en Llubí España, fue nombrado Administrador Apostólico (ADNUTUN SANCTAE SEDIS, USQUE, DUM, ALITER, PROVIDEATUR) el 13 de septiembre de 1981, nombrado Obispo por Bula Papal de JUAN PABLO II, el 13 de noviembre de 1990, fue consagrado Obispo el 13 de enero de 1991 por el Nuncio Apostólico de su Santidad Mons. Luiggi Dossena en Huamachuco.

Cariñosamente, le decían Padre Shido y el aceptaba de buena gana el apelativo escogido por la picardía Tayabambina por su enorme parecido con un paroquiano. Por historia sabemos que llegó como sacerdote para la parroquia de Huancaspata, de allí, sus constantes visitas a Tayabamba, hasta que pasó a ocupar el más alto Ministerio pastoral en la Prelatura de Huamachuco que extiende su administración a las Provincias de Pataz y Bolivar.

Los Tayabambinos lo recordamos por su espíritu jovial y su actitud diligente, propio de los curas españoles que por las décadas del 60 70 y parte de los 80,  fueron parte de la comunidad católica en nuestra provincia, recordamos en este ínterin al Padre Juan Balaguer, uno de los promotores del primer Colegio de Mujeres Santa Teresa, era un cura muy querido por la feligresía, recuerdo su despedida fue muy concurrida y nostálgica, me llevaron aun mozalbete a darle el adiós en la iglesia que estaba abarrotada de gente que lloraba su partida, luego de él sucedieron otros curas de España, los más recordados los padres Leandro Rubens Roca (Esporista convicto y confeso), También Pablo Cañas (Defensorista apasionado y muy querido), luego de ellos el ultimo Español, el Padre Felipe un renovador de las costumbres tradicionales; lo cierto que los curas españoles dejaron mucho en nuestra tierra.

Volvamos al padre Shido, un cura con chispa, su enredado español lo hacía más atractivo escucharlo en las misas, siempre matizando los sermones con uno u otro chiste blando para entretener al pulpito, solemne y esmerado en las procesiones, fiel militante de los abriles toribianos en Pegoy o en la procesión del día central con su mitra y bastón llevando la delantera desde la salida bordeando las calles grandes, San Martin, José Gálvez, Sucre, Bolognesi, Cahuide y la última vuelta por el entorno de la plaza de armas, como guiando a Toribio que en hombros de sus fieles transita lento entre los huaris y diablos pasando los arcos (habría que recordar aquellos arcos de antaño, hechos con pasión y devoción por los vecinos, ojala volviera la fe de esos años).

Sabemos que deja el Obispado, ojala sea en buenas manos, extrañaremos abril sin el padre Shido, por tradición sabemos que los padrecitos se van pero Toribio y Tayabamba permanecen para siempre porque son parte de nuestras vidas, ojalá alguna autoridad o los ciudadanos tomen la iniciativa de hacerle un homenaje se lo merece, es parte de nuestra historia. En dos ocasiones lo recibí en la Ugel, en otra oportunidad lo visité en Huamachuco, atento y amable, preocupado siempre por el Colegio Angelo Pagani, en estos años de apostolado se esmeró por mantener la unidad en la congregación católica con aciertos y desaciertos, aplaudido y cuestionado, así se despide Monseñor Ramis, el recordado padre Shido.

Por Eliseo S. Wenzel Miranda

 

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