Martes Julio 17 2018
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Wenzel Miranda: El silencio de las inocentes

Wenzel Miranda: El silencio de las inocentes

Eltayabamba.- Eyvi Agreda, falleció, sus 22 años terminaron luego de una prolongada agonía y una lucha contra la fatalidad.

Las noticias le perdieron el pulso luego de la sexta operación, quizás ya no era noticia, quizás había otras notas más importantes que publicar o quien sabe confiamos que el peligro había pasado, pero la muerte estaba allí agazapada y traicionera como lo suele ser, tal vez la dejamos sola.

Las ultimas notas sobre su salud, indicaban que había despertado y estaba consiente, preguntó por su abuela y sus familiares, pidió que la lleven de vuelta a casa, ella misma no sabía la gravedad de su estado, hoy sabemos que fueron ocho las operaciones y que no resistió más y una infección generalizada acabó con su vida.

Una infección generalizada es la que consume a nuestro País, esta maldita epidemia cobarde que se ensaña contra las mujeres y que día a día cobra su víctima en cualquier lugar por cualquier circunstancia y siempre con el común denominador de una sociedad machista en el extremo de la irracionalidad.

Los lamentos, las marchas, las oraciones, las declaraciones no salvaron una y otras vidas que como la de Eyvi se desvanecieron en el tiempo, nada podrá regresarla de su viaje sin destino, la muerte no admite medidas cautelares, que ironía, ella si la necesitaba, pero el supremo tribunal de la vida se la negó sin misericordia o es que Dios, a decir de Vallejo ya había tirado los dados.

No logro entender los designios de la vida, a veces creo que la muerte es más poderosa y siempre le lleva la delantera y en ese interminable ajedrez siempre gana por jaque mate, no en vano dicen que todos los buenos se van primero, no es justificación, no hay lógica posible, porque este mundo necesita a las personas buenas y Eyvi era una de ellas.

Los terribles padecimientos que sufrió al haber sido quemada, llegaron a su fin, quedará en nuestras memorias su muerte absurda, su lucha sin tregua por vivir y su anhelo de regresar a casa, sin duda la recordaremos porque en cada mujer, hija, madre, hermana, amiga existe una Eyvi Agreda expuesta a los mismos peligros que esta sociedad decadente nos arremete.

El Estado nos ha decepcionado, eso está claro, debemos protegernos y estar alertas nunca falta un desalmado que ataque en cualquier momento, tenemos que darle batalla a la indiferencia y a la frivolidad, este País que se adormece es parte del ranquin mundial de violencia contra la mujer, que los abusadores no se cubran en sus estatus de celebridades, recuerde que aun anda pendiente el caso de Raysa Stephanie Zegarra, cuya denuncia no tiene eco porque la prensa y las autoridades están con los ojos puestos en Rusia.

Descansa para siempre Eyvi Agreda.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

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