Wenzel Miranda: Hasta siempre Jorge

Wenzel Miranda: Hasta siempre Jorge

Eltayabamba.- Son estas noticias las que a veces no quisiéramos leer, pero la realidad supera nuestras expectativas y nos sacude sin misericordia hasta remover la fibra más sensible.

Jorge Cachay Malo,  un amigo de la infancia emprende el viaje que todos realizaremos en el momento que Dios o el destino lo tengan planificado, esa es la verdad única incuestionable y definitiva, sin embargo tenemos derecho a lamentar las circunstancias en el tiempo, creo que no era el momento, pero es solo un argumento que nace de un especial sentimiento; Jorge, Coco, como fue conocido por familiares y amistades, se formó en un hogar cristiano con valores y virtudes de padres verdaderamente ejemplares, quienes conocieron a don Alichito Cachay podrán dar fe de su calidad de persona en todo sentido; su madre la señora Hermila Malo, en su apacible bondad y fe católica que aún perdura.

Como todo Tayabambino, Coco transcurrió sus horas escolares entre las antiguas aulas del 81034 y luego en el glorioso Santo Toribio, alternaba sus horas de mozo adolescente entre las actividades propias de los estudios y la militancia religiosa, hasta sus últimos días fervoroso seguidor de Toribio el Patrón del pueblo y San Martin de Porres el Santo de la humildad de quienes se aferraba en su fe en toda su vida y más estos últimos años que su salud se venía resquebrajando.

Era un ferviente entusiasta en las celebraciones religiosas nunca faltaba en abril o noviembre, cargando al santo de sus devociones tanto por el camino que lleva a Pegoy como por las empinadas calles de su Tayabamba que lo despide.

Sus mejores años los dedicó en nuestra tierra, porque regresó profesional para ejercerlo, su carrera en el Ministerio Publico lo llevó a ser designado Fiscal, cargo que desempeñó hasta hace muy poco cuando la salud va perdiendo la batalla contra las enfermedades que suelen jugarnos una mala pasada.

Suelo recordarlo en su pasión futbolera, de cuna esporista, su fervor y su fe, lo recuerdo en su faceta de huari del barrio alto danzando libre sin preocupaciones, su caminar pausado y su voz gruesa resonará siempre libre y para siempre.

Al enterarme de esta no grata noticia, mis recuerdos reflejaron la imagen más nítida que de el conservo de nuestras etapas adolescentes, en el atrio a la derecha del sacerdote, vestido de un tul blanco y ribetees rojos, monagillo por excelencia de aquellas épocas donde los jóvenes solíamos ir todas las noches a la Iglesia y luego pernoctar en la plaza de armas escuchando música o charlando algo importante.

Las condolencias extendidas a su señora Madre, esposa, hijas, hermanos, hermanas: Andina, Julian, Tomas, Gonzalo, Alejandro, Ángel, Tania y todos sus familiares quienes disfrutaron de cerca la compañía de este buen Tayabambino que hoy emprende el viaje a otro espacio en la gloria de Dios y su padre Alejandro que lo espera.

Hasta siempre Coco, te recordaremos.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

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