Wenzel Miranda: La muerte en los ojos del Che

Wenzel Miranda: La muerte en los ojos del Che

Eltayabamba.- En estos días en que la gente anda metida con zapatos y mente en el futbol, muy poco se ha comentado sobre los 50 años de la muerte del Che Guevara.

El 9 de octubre del año 1967, en las Lomas de la Higuera municipio de Pucará , provincia de Valle Grande , Departamento de Santa Cruz de Bolivia , fue testigo del asesinato perverso y cruel del Comandante Che Guevara.

La orden de cegar la vida al líder guerrero, héroe por excelencia del triunfo de la Revolución Cubana, provino de funcionarios de la CIA y de presidencia del Gobierno de los Estados Unidos , como así también lo hicieron en 1973 con Salvador Allende, en el Palacio Presidencial de Chile; En la escuela donde se originó el asesinato, fue construido un museo donde aún a 50 años retumban en las paredes como un eco infinito las últimas palabras del Che Guevara al militar ejecutor: ” Póngase sereno, está usted por matar a un hombre.”

El Diario La Razón describe fragmentos sobre las declaraciones del soldado Boliviano que ametralló al Che, transcribimos a continuación:

Mario Terán Zalazar, al que identificaron con el soldado que disparó contra Guevara, capturado el día anterior por el ejército de Bolivia, cuando intentaba llevar la revolución a ese país. Los Periodistas no consiguen de Terán Salazar una confesión de que fue él quien dio muerte al Che, pero han conseguido de su entonces Superior Jerárquico, el General Gari Prado, el reconocimiento de cómo habían transcurrido los hechos, que el propio Terán contó por escrito. Según ese relato, tras la captura de Guevara, los militares recibieron orden gubernamental de ejecutarlo y varios soldados se ofrecieron voluntarios para hacerlo. El Coronel Joaquín Zenteno designó a Terán, quien se dirigió a la escuela de La Higuera en la que estaba retenido el Che. “Al entrar en la sala, Guevara se percató de las intenciones del suboficial Terán y le dijo: Usted viene a matarme (…) Póngase sereno, usted va matar un hombre”. Según la confesión por escrito que hizo a sus superiores, Terán se sintió cohibido por la presencia del Che y tuvo un mareo. “Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos: y dispare la primera ráfaga. El Che cayó al suelo con las piernas destrozadas, se contersionó y empezó a regar mucha sangre. Yo recobré el animo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo , en el hombro y en el corazón…”

Repasando las revistas y crónicas de la fecha conmemorativa, veo en imágenes todo el itinerario de la muerte del che, desde que es apresado, conducido y luego en su estado de muerte, con especial interés me fijo en sus ojos semi abiertos, parece que aun mira y me lleva a pensar que los ojos son los reflejos de la vida y de la muerte, dicen que la mirada es el reflejo del alma y creo que tiene razón quien lo dice, en la vida y en la muerte los ojos son los mismo, lo único que cambia es el brillo o quien sabe.

La mirada en los ojos del Che, es el enigma de la vida después de la muerte.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial

Añadir Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *