La sociedad de los valores muertos

La sociedad de los valores muertos

“La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden   por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.” (Juan Pablo II).

Eltayabamba.- En la secundaria y primeros años de la universidad nos hicieron conocer la definición de la axiología que forma parte de la filosofía, que era o es la ciencia que estudia el alma y explora el concepto de los valores; hasta allí, académicamente perfecto. Y que son los valores? las definiciones al respecto se resumen en que son aquellas cualidades, virtudes o características de una acción, una persona o un objeto que se consideran típicamente positivas o de gran importancia por un grupo social, incluso en la teoría estos valores adoptan una serie de clasificaciones y permiten incluir una lista casi interminable de ellos partiendo de los principales, generales, de primer orden o como quiera llamársele.

Desde el punto de vista cotidiano, todos sabemos o al menos podemos distinguir que y cuáles son los valores, pero nos hemos detenido a pensar si están vigentes, funcionan sirven para algo?

Hoy se enseñan desde el nivel inicial, los docentes inician las primeras semanas con las normas de convivencia y los valores, se hace lo mismo en el seno de la familia o en el entorno social más cercano? al parecer no.

La sociedad que vivimos, por desgracia se olvidó de los valores o los reemplazó por otras actitudes antagónicas y que se oponen a sí mismas y están en conflicto permanentemente, es que estamos convirtiendo la comunidad y la urbe en la jungla donde se impone la ley del más fuerte y la impunidad es su principal característica.

Todos los días los noticieros están llenos de reportes sobre violaciones, asesinatos, robos, sicariato, extorciones y no hay nadie quien ponga un límite, la sociedad está atrapada en esta barbarie, viviendo a salto de mata y cada quien a buen recaudo.

Por otro lado, desde el estado no hay decisiones firmes para enfrentar esta ola de delincuencia, hasta hoy por desgracia ningún presidente se ha puesto firme y decidido para encabezar la lucha contra la inseguridad, pese a que lo prometen en las campañas pidiendo votos; luego en el poder se olvidan.

Quizás debemos resignarnos a pensar que a nuestros gobernantes poco o nada les interesa, debemos reflexionar que nos queda por hacer, de qué manera contribuir a que nuestra sociedad recupere su condición de civilizada aún en un mundo de deshumanización galopante alentado por la ambición de poder y acumulación y riqueza que nos está llevando a la autodestrucción.

La última esperanza está en la familia; ya lo dijo Juan Pablo II, es aquí donde las personas aprenden por primera vez los valores que les guían durante toda su vida y es lógico volver a insistir en la importancia en toda sociedad que las familias cumplan su rol orientador y educador en valores, no solo es tarea de los maestros y maestras, es responsabilidad de los padres la formación integral; pero eso no se logra con una ley sino creando conciencia y sensibilizando sobre los hechos que suceden a diario y del sufrimiento de las victimas que nos conmueven.

Tenemos que volver a los principios cristianos que inspira la fe, pero al mismo tiempo implacables en la justicia, basta de convivir en una sociedad de los valores muertos, podemos revivirlos y es tarea de todos.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

 

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