Wenzel Miranda: No es un comercial; es solo un recuerdo

Wenzel Miranda: No es un comercial; es solo un recuerdo

Eltayabamba.- En algún artículo pasado escribí como viajero en el tiempo, en el cual describo la manera imaginaria cómo me transporto en un momento a otro por el ciberespacio a través del Google maps siguiendo rutas caminos y distancias que me son familiares, lo que a menudo suele suceder en mi cibertransportación siempre voy camino a Tayabamba.

En estos viajes donde encuentro recuerdos, hoy estuve de visita por Sihuas, recorría sus calles por donde los vehículos suelen pasar o detenerse en su ruta ya sea de ida o de retorno y me detuve en un lugar que se hizo muy especial en los viajes reales que realizábamos en aquel entonces; es una heladería muy peculiar en la cual solía proveerme de los deliciosos helados de frutas hechos en casa, made in Sihuas, deliciosos, naturales, refrescantes y hoy nostálgicos, desde la primera vez hasta la ocasional despedida el 07 de febrero de 2015, la última vez que pasé rumbo a mi otoño, se había convertido en la parada obligatoria y el lugar donde mis ocasionales acompañante de ruta solían encontrarme.

Sihuas, como Provincia ha logrado un relativo desarrollo, es un pueblo que se caracteriza por su creciente actividad comercial que en la última década se vio favorecida por la buena iniciativa de sus autoridades para mejorar sus vías de comunicación lo cual lógicamente fue un aliado para su desarrollo.

Las ventajas que pueden obtenerse de una sociedad en crecimiento son las oportunidades que las personas deben aprovechar para crear fuentes de ingreso, el comercio es la actividad que lidera las actividades lucrativas, pero al mismo tiempo otras necesidades se abren paso para generar ingresos, los restaurantes a su turno logran captar comensales que acuden los días no laborales y festivos y constituye otro ingrediente para el desarrollo económico de los pobladores.

Volviendo a los helados, de todos los sabores, de un sol, de dos soles y de más, disfrutarlos no tiene precio, Huascarán, un nombre muy original y natural, que hace referencia al nevado más importante de su región, no tiene nada que envidiar a los fabricados en otras latitudes, el sello sihuasino es original y contagia fragancia de fruta en sus veranos festivos y su cielo despejado.

Después de haber disfrutado otro viaje en el tiempo con sabor a chirimoya, pareciera que el aroma se esparce como la brisa que acompaña la subida a Pasacancha, el frio es intenso y la bruma corre como queriendo sacarle ventaja a los viajantes, la cuesta medio empinada llena de curvas es como la vida misma se avanza con cautela, cada vez la ciudad se ve más pequeña las luces parpadean y se pierden en la silueta de los eucaliptos, al otro lado más abajo la gran urbe que absorbe y nos consume nos espera.

Y mientras se consume la carretera la música no puede faltar en ningún viaje, sobre todo si coincide un atardecer mientras el sol se oculta en las siluetas de los cerros, una y otra canción de Edwin Viera, solía adornar la belleza del paisaje: ojos negros, hechiceros embusteros………

No hay nada mejor que nuestra tierra.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

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