Por mi madre bohemios…

Por mi madre bohemios…

Eltayabamba.- El brindis del bohemio, es un poema del escritor mexicano Guillermo Aguirre y Fierro, que refleja la tertulia provocada por un grupo de amigos en la celebración del año nuevo, los versos escritos con el original y coloquial lenguaje propios de un bohemio, donde se brinda por las circunstancias que produce la emoción en cada trago, Sólo faltaba un brindis, el de Arturo el bohemio noble, quien hace una apología apasionada para resaltar en versos las alabanzas a su Madre.

En estas fechas que nos envuelven los sentimientos que nos traen los recuerdos y las vivencias de nuestras madres, me atrevo a robarle las primeras letras del bohemio para recordar a quien me dio la vida:

Por mi Madre Bohemios:

Aquella que camina el tiempo sin tregua y sin descanso, pendiente que nunca falte nada en la mesa, inventando recetas para aplacar el hambre, expuesta al humo del viejo fogón donde la leña se consume como la vida.

Aquella que inventa historias de la fantasía para vernos reposar en el abrigo de las mantas tejidas a mano en sus noches de desvelo.

Aquella que no se humilla y que sabe adornar nuestras debilidades con argumentos cariñosos y que nunca se arrepiente en su afán de protectora.

Aquella que soporta en estoico sufrimiento las lejanías, las penas y los silencios prolongados y cobijada en algún rincón solo espera un abrazo de reencuentro que a veces nunca llega.

Aquella que percibe el dolor y lo hace suyo, porque su propia vida no soporta vernos sufrir ni siquiera por un segundo y aplaca los padecimientos con sus mágicas formulas diluidas en infusiones de Dios sabe que plantas milagrosas y nos vuelve la calma con sus delicadas manos empapadas en cebos y aceites que se untan en la noche al calor de una desgastada vela.

Aquella que encontró en su Iglesia su refugio y su castillo, que abraza una biblia y lo lleva a todos lados, que resalta las citas más próximas a sus deseos y pensamientos y que eleva oraciones en la convicción que serán oídas porque todo lo que pide pareciera transformarse en realidades.

Aquella que se contagia de alegría cuando presiente la calma que el tiempo aplaca en los momentos tormentosos y sufre cuando los vaivenes de la vida se filtran por los espacios incomprensibles que nuestra humana torpeza lo permiten.

Aquella que se conmueve con los años que consumen nuestras juventudes porque quisiera vernos siempre niños sin sufrimientos y sin problemas, pero la vida avanza y se va llevando retazos de existencia.

Por mi Madre bohemios, a quien no abrazaré materialmente, pero que la tengo tan cerca como hoy y como nunca y que Dios permitirá que siga a nuestro lado en los tiempos venideros.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

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