Wenzel Miranda: Wilder Miranda Roldan, semblanzas de un político de raza

Wenzel Miranda: Wilder Miranda Roldan, semblanzas de un político de raza

Eltayabamba.- Soy un forastero en mi tierra, solía decir Wilder Miranda Roldan, cada vez que llegaba a Tayabamba proveniente de su Pataz, distrito, lugar que tuvo el privilegio de tenerlo como una de sus autoridades más entrañables, por tres periodos fue su Alcalde y eso dice mucho de un ciudadano sencillo y luchador por naturaleza y genes.

Hospitalario generoso y conversador multifacético, tenía la chispa característica de los genios que inventan frases o dichos en el momento preciso, siempre atento y cordial y firme en sus convicciones, aquellos que lo conocieron de cerca podrán dar fe de su temple, no le temía al poder porque se enfrentó en muchas oportunidades defendiendo las causas de su pueblo, directo y sin ambages conseguía lo que se proponía anteponiendo sus intereses personales por el bienestar de su gente.

Los últimos años de su vida, por motivos de la salud que lo aquejaba y que estaba prescrito medicamente la imposibilidad de retornar a su Pataz querido, los transcurrió en Trujillo y desde allí gestionaba y lograba beneficios para su tierra, muy conocido por su capacidad de diálogo y concertación siempre con la mirada firme y la frente en alto porque era sobre todo un buen orador y político.

En su trayectoria y militancia, sus convicciones fue un aprista de raza y temple, a la altura de la vieja estirpe de Haya de la Torre, no se contagió nunca de apetitos mezquinos y fue frontal contra la corrupción, sus ideales hasta el último se fueron incólumes como marchan los buenos apristas cuando son polvo en viaje a las estrellas; respetado y reconocido por la militancia de todos los tiempos, amigo fraterno y cercano del Ex Presidente Regional José Murgia; quien cariñosamente lo llamaba el Patriarca.

Quiero despedirlo recordando nuestros últimos encuentros en Trujillo, allá por los años 2014, 2015, tomando un café cerca de la Plaza de Armas, con sus infaltables cigarros premier en cada bocanada al estilo del Che, conversando, masticando relatos y anécdotas de personajes en la historia y el tiempo siempre pendiente de su tierra y su gente.

Hay mi hernia, decía y soltaba una sonrisa, mostraba los bolsillos y proseguía: sobrino ya parezco una farmacia ambulante cargo puras medicinas; siempre con el ánimo al tope para todo, presto al consejo jamás estuvo ajeno a escuchar a quien se le acercaba.

Las condolencias a la Familia Miranda Castillo, en el recuerdo y la estirpe del Luchador social por excelencia, del político puro y honesto, el Alcalde que todos recuerdan y sobre todo por ese legado que nos deja, el hombre de las convicciones que no claudican.

A los Miranda nadie nos pisa el poncho; me lo dijo una vez, mientras me visitaba en la sub prefectura cuando fui citado de fuerza el día aquel cuando me atreví a pronunciar un discurso en la juramentación del Alcalde Luis Mendoza Barrientos y recuerdo haber dicho que habíamos ganado las elecciones pese a los Judas que siempre abundan dentro del partido y vaya que saco ronchas en los togaos de ese entonces que me retuvieron para que diga los nombres a quienes me refería como Judas y por consejo del compañero Wilder Miranda me dijo: diles que juzguen en sus conciencias.

En su viaje a la Eternidad y en ella, Wilder Miranda Roldan, nunca te olvidaremos.

Por: Eliseo S. Wenzel Miranda

 

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